BRONQUIOLITIS VIRICA

 

La bronquiolitis  es una enfermedad infecciosa propia de lactantes y niños pequeños que afecta a todo el tracto respiratorio, pero fundamentalmente a las vías de paso de aire más pequeñas del pulmón (los bronquios terminales o  bronquiolos). La bronquiolitis está causada por diferentes tipos de virus, que también producen, en niños más mayores, catarros o enfermedades parecidas a la gripe,.

 

Los niños pequeños adquieren esta infección cuando entran en contacto con otras personas que la tienen. Generalmente, se contagian de otros niños (más probable entre los que acuden a guardería), de sus hermanos mayores o de otros miembros de la familia en los que la enfermedad se manifiesta como un simple catarro.

El virus se extiende cuando la persona infectada estornuda o tose, expulsando las secreciones que contienen el virus, y éstas entran en contacto con el niño directa o indirectamente, por ejemplo, se depositan en la superficie de una mesa, o en juguetes u otros objetos que el niño toca y luego se lleva las manos a la boca o nariz.

 

Definimos la bronquiolitis como la obstrucción inflamatoria de las pequeñas vías aéreas. Aparece solamente en los dos primeros años de vida, fundamentalmente durante el primer año de vida, momento en que el calibre de la vía aérea distal es suficientemente fino y la inmunidad del paciente inmadura como para ocasionar la obstrucción del flujo aéreo.  El virus respiratorio sincitial  (VRS ) es el agente viral más frecuente. Los Rinovirus le siguen en frecuencia , su prevalencia es mayor a medida que aumenta la edad de la población estudiada. Son muy frecuentes las coinfecciones.

 

Tiene  una incidencia máxima entre los 3-6 meses de edad, aunque es posible desde el nacimiento  y es la causa más frecuente de hospitalización en el lactante y en menores de  dos años en los países desarrollados. La infección por virus respiratorio sincitial  afecta al 50-60% de los niños durante el primer año de vida. Un 40% de los lactantes infectados desarrollara bronquiolitis o neumonía vírica  y de ellos el 30% persistirán con sibilancias posteriores que pueden llegar hasta la adolescencia. Estos pacientes forman el grueso de los  que clasificamos en el asma infantil como sibilantes persistentes no atopicos, es decir, no alérgicos .

 

Existen grupos de riesgo más susceptibles de padecer infección severa por VRS, así como secuelas posteriores

  1. Prematuridad, especialmente los neonatos de menos de 32 semanas de edad gestacional
  2. Displasia broncopulmonar o enfermedad pulmonar crónica del prematuro , propia de los prematuros que han precisado ventilación mecánica neonatal u oxigenoterapia prolongada durante semanas
  3. Cardiopatías congénitas, especialmente las cardiopatias con afectación hemodinamica
  4. Enfermedad neuromuscular
  5. Inmunodeficiencias
  6. LACTANTES EXPUESTOS AL TABACO. Muy especialmente aquellos expuestos al habito fumador materno durante el embarazo. El riesgo en hijo de madre fumadora durante el embarazo es superior al de asistir a guardería, cohabitar con hermanos mayores en edad preescolar o no haber recibido lactancia materna
  7. Malformaciones broncopulmonares
  8. Enfermedades genéticas ( S. Down)
  9. Fibrosis quística

 

Los síntomas empiezan entre los 3 y los 7 días después de coger el virus. Suele comenzar como un catarro, con fiebre y obstrucción de la nariz, ocasionalmente con otitis. Entre 2 y 4 días después, el virus se extiende a los bronquios y bronquiolos originando irritación y estrechamiento inflamatorio  de estas vías respiratorias, lo cual provoca que el niño tosa de forma paroxística  y emita una especie de pitido (sibilancia) cuando respira. Además, el niño afectado respira más deprisa (como si tuviera un ataque de asma) y con  dificultad respiratoria progresivamente y presenta rechazo de la alimentación. Generalmente, en esta fase, o periodo de estado, la fiebre ya ha remitido, aunque en algunos casos puede persistir. La mayoría de los niños en estas condiciones tienen poco apetito, y los niños más pequeños pueden tener problemas incluso para mamar o tomar el biberón porque se cansan al no poder respirar bien. Además, suelen dormir mal o tienen un sueño muy ligero y se despiertan a menudo. Los pitidos suelen mejorar en un periodo que va de los 3 a los 7 días, aunque pueden persistir hasta cuatro semanas, pero la obstrucción de la nariz puede durar más, y la tos puede persistir, también, 1 ó 2 semanas.

 

La mayoría de los lactantes pequeños con bronquiolitis no necesitan una medicina específica, pero necesitan paciencia y cuidados para respirar y beber más cómoda y fácilmente. En climas muy secos, es recomendable poner un vaporizador o humidificador en la habitación donde duerme el niño para ayudarle a mantener las fosas nasales despejadas, en Canarias no suele ser necesario ni conveniente . Este aparato le ayudará a que las secreciones sean más fluidas y fáciles de eliminar. El agua del vaporizador no debe estar caliente, ya que no es necesario y podría provocarle quemaduras si por accidente se derramara sobre él.

Para ayudarle a respirar, se  puede aspirar la nariz de vez en cuando (cada 2 ó 3 horas) tras administrarle gotas de suero fisiológico, en las fosas nasales. También es útil levantarle un poco la parte superior del colchón de la cuna poniendo algo debajo, así la mucosidad le bajará un poco y no se le acumulará tanto en la nariz durante el sueño. Si tiene dificultad para mamar, tomar el biberón o comer, ofrécele tomas más pequeñas y más frecuentes. Hay que tener en cuenta que, en estas condiciones, la ingestión de líquidos (agua, leche o zumos) es más importante que la de sólidos. Para aliviarle el malestar y la fiebre  pueden utilizarse el paracetamol (antitérmicos-analgésico) en gotas orales si la fiebre es mayor de 38.5°, pero no debe darse aspirina a niños con infecciones virales (consulte con su médico antes de dar medicamentos).

 

En casos graves, el niño con bronquiolitis puede necesitar el ingreso en clínica para administrarle medidas de soporte, oxigenoterapia o posibilitar la movilización de las secreciones con nebulizaciones de suero salino hipertónico e incluso probar a administrar  medicamentos que le dilaten los bronquios y le ayuden a respirar.

Los niños de más de 6 meses de edad, si existe mucha obstrucción bronquial que dificulta una correcta ventilación, mejoran tras la administración de broncodilatadores en inhalación, con una cámara adecuada para cada edad. Dicho tratamiento es necesario y debe administrarse en los casos más graves (aunque los niños más pequeños, pueden no responder a dichos fármacos). A veces se debe asociar algún antiinflamatorio al tratamiento, junto con una correcta ingestión de líquidos y lavados nasales.

 

La bronquiolitis está causada por virus y, por tanto, los antibióticos no resultan eficaces. Sin embargo, tu hijo/a puede necesitarlos si tiene además una infección bacteriana asociada (por ejemplo, una infección en los oídos). Como la tos ayuda a limpiar las vías aéreas, no está indicado el uso de medicinas que supriman la tos (antitusivos), al contrario, pueden ser perjudiciales.

En todo caso, los medicamentos broncodilatadores, especialmente si existe dificultad respiratoria o muchas sibilancias, ablandarán y aliviarán la tos. También debe evitarse el uso excesivo de descongestionantes nasales, ya que estas medicinas pueden espesar las secreciones y tener efectos colaterales perjudiciales en niños pequeños.

No se recomienda la fisioterapia respiratoria en pacientes con bronquiolitis aguda ( evidencia A)

 

PREVENCIÓN

No existe en la actualidad ninguna vacuna efectiva. La prevención se efectúa , en los grupos de riesgo, mediante la administración intramuscular cada 30 días durante los meses de circulación vírica ( Noviembre a Marzo/Abril) de un anticuerpo monoclonal murino humanizado frente al virus respiratorio sincitial denominado Palivizumad ( Synagis) de uso hospitalario y cuya aplicación se realiza mediante un protocolo de administración bastante restrictivo por motivos básicamente económicos. la estrategia de prevención se base en:

  • Lavado de manos
  • Evitar entornos contagiosos ( guardería en época epidemica,etc.)
  • Evitar la exposición al tabaco
  • Concienciar a los cuidadores
  • Palivizumab en grupos de riesgo

 

Contagio

Los niños con bronquiolitis son la principal fuente de transmisión de la enfermedad, especialmente durante los primeros días, cuando tienen fiebre, tos y estornudan. Las mucosidades nasales y la saliva pueden ser contagiosas durante una semana o más. En realidad, no se puede hacer mucho para evitar que los niños transmitan o adquieran este tipo de infecciones respiratorias. Tirar los pañuelos de papel sucios tras usarlos, junto con un buen lavado de manos, puede ayudar a disminuir la transmisión entre familiares.

Si la bronquiolitis es leve, no suele ser necesario limitar las actividades del niño/a porque los niños ajustan muy bien por sí mismos su actividad a su estado general. Los bebés y niños pequeños podrán volver a la guardería cuando ya no tengan fiebre, se alimenten con normalidad y se sientan bien (una tos o una secreción nasal persistentes no son motivo suficiente para que se queden en casa).