Preguntas más frecuentes sobre :

Tratamiento con “vacunas” ( inmunoterapia ) en alergia

¿ Cuanto tiempo debe de mantenerse la vacuna frente a la alergia?

Se recomienda que el tratamiento con inmunoterapia se mantenga entre 3 y 5 años, dependiendo de la evolución, aunque en la mayoría de los casos se prefieren completar los 5 años. A los tres años debe de estar perfectamente controlada la clínica asmática, siendo normalmente preciso un periodo más largo para controlar los síntomas de la rinoconjuntivitis alérgica .

¿ A que edad se puede comenzar el tratamiento con vacunas en alergia?

Generalmente se recomienda a partir de los 5 años. No obstante, estos tratamientos son personalizados y pueden administrarse antes, pero no es habitual, en todo caso, su inicio antes de los 4 años.

¿Son compatibles las vacunas con otros tratamientos?

Las vacunas son compatibles con prácticamente cualquier tratamiento. Actúan de manera lenta, por lo que al principio el paciente va a necesitar tomar medicación, tanto la habitual de mantenimiento que estaba previamente usando, como de rescate cuando lo necesite. También son compatibles con los medicamentos para las enfermedades más frecuentes de la infancia como los antibióticos, antitérmicos , antiinflamatorios, etc. Conforme las vacunas van modificando la respuesta inmune del paciente van a ir reduciendo e incluso anulando la necesidad de otros tratamientos médicos

¿ Cuando se deben de notar los efectos de la inmunoterapia?

En general los primeros efectos significativos se den de notar con 6-12 meses de tratamiento, si bien su efecto de va a desarrollar de una forma progreviva y lenta. Los efectos han de ir en aumento y alcanzar el máximo tras los 2-3 primeros años. Con algunos tipos de las nuevas vacunas los efectos pueden notarse en los primeros 3 meses.

¿En que caso debería retrasar la administración de la vacuna ?

Debe diferirse su administración únicamente cuando se padece

  1. Fiebre con afectación superior a 38º o afección cutánea severa
  2. Crisis asmatica
  3. Hepatitis, tuberculosis activa u otro proceso infeccioso agudo y/o clinicamente relevante
  4. Tratamientos onco-hematológicos o inmunosupresores de cualquier tipo.

¿ Causan reacciones graves las vacunas de la alergia?

Habitualmente no. Los extractos que se usan hoy en pediatría son purificados y tienen muy buena tolerancia, aunque pueden dar una pequeña reacción a nivel local en el lugar de la administración sin importancia ( en la zona del pinchazo subcutaneo en las vacunas inyectadas y debajo de la lengua en las de administración sublingual). Las reacciones sistémicas son raras, pero posibles, como en todos los medicamentos, las más frecuentes son sistémicas leves como exacerbación de los síntomas de rinitis , conjuntivitis alérgica, asma o dermatitis atópica. No obstante las medidas de seguridad del paciente obligan a comenzar el tratamiento inyectado habitual, pauta rush, en un centro hospitalario y el resto de las dosis por personal cualificado en policlínico ambulatorio o centro de salud que disponga de los medios necesarios de rescate para un eventual efecto adverso.

Únicamente es aconsejable el tratamiento hospitalario de forma continuada en la desensibilización a picaduras de abeja, avispa y algunos hongos.

¿ Son compatibles las vacunas propias de la infancia ( Calendario vacunal infeccioso aconsejado por el comité asesor de vacunas de la Sociedad Española de Pediatría y regulado por las Comunidades Autónomas) con las vacunas de desensibilización alérgica ?.

Si . Son conceptos completamente distintos. Unas van destinadas a la prevención de las enfermedades infecciosas y otras inducen tolerancia y aspiran a la desensiblización definitiva ante alérgenos ambientales que en determinadas personas han producido una patología específica.

No obstante, es aconsejable realizar la administración de cualquier otro tipo de vacuna ( polio, tosferina, sarampión, rubeola, paperas, meningitis,etc.) con un intervalo de una semana, anterior o posterior a la administración de la “vacuna” de alergia.

¿ Que ocurre en caso de retraso o interrupción temporal de la administración de la vacuna? ¿ afectará a la eficacia del tratamiento?

En ese caso el paciente debe de consultar con su médico especialista para que modifique la pauta de administración sí es necesario y dependiendo del tiempo transcurrido desde la fecha en que se debía de administrar la dosis olvidada.

La constancia y regularidad en la cumplimentación del tratamiento prescrito esta significativamente relacionada con la eficacia y eficiencia de este.

¿ Cuando debe el paciente solicitar un nuevo tratamiento?

Dado que estos tratamientos son individualizados y se fabrican para cada paciente de forma específica en laboratorios que no se encuentran en nuestra área de actuación y que la propia burocracia de las recetas médicas van a ocasionar una cierta demora a la hora de proveer un nuevo lote de inmunoterapia, hemos de actuar con la suficiente antelación que nos permita no retrasar indebidamente la administración de la siguiente dosis. Por eso es conveniente solicitar la nueva receta cuando queden dos dosis de la inmunoterapia subcutanea o tengamos consumido la mitad del último frasco de la inmunoterapia sublingual