ACEITE DE PALMA EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL

¿ Que es el aceite de palma?

Es el más utilizado del mundo, por delante del de soja o el de colza, y se obtiene del prensado de los frutos de la palma africana que tiene no solo un rápido crecimiento sino también un altísimo rendimiento. En la industria de alimentación está desplazando a las grasas hidrogenadas, que también se han demostrado nocivas para la salud. No obstante, este aceite es muy rico en grasas saturadas, por lo que está muy lejos de ser una alternativa idónea desde el punto de vista del equilibrio nutricional y es preferible no abusar de él. El aceite de palma está compuesto por un 50% de grasas saturadas, mucho más que cualquier otro aceite. Éstos, consumidos en exceso, son los causantes de aumentar los niveles de LDL (colesterol malo), y cuanto mayor sea su nivel en la sangre,mayor es el riesgo de sufrir enfermedades coronarias.

El aceite de palma esta relacionado significativamente con unas mayores tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares. A pesar de tratarse de una sustancia vegetal, la mala fama le precede. El doctor Francisco Grande Covián, considerado el padre de la dietética en España, fue el primero en afirmar en los años 60 que el ácido palmítico, procedente de la palma, era nocivo para la salud.

También se ha relacionado con un incremento de la obesidad y con cambios en la microbiota intestinal.

Es cierto que el aceite de palma tiene un alto contenido en vitamina E y propiedades antioxidantes, pero eso no justifica su consumo, ya que el de oliva y otros, también las aportan y su composición en ácidos grasos saturados es muy reducida, además, otro problema añadido es que el aceite de palma que se utiliza en la industria de occidente está refinado y no aporta más que grasa. El original, propio de la dieta de Indonesia, tiene un color rojizo, por su contenido en betacarotenos.

En 2016, la revista Nature publicó otro estudio de un equipo de científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona que analizó el efecto que tenía una dieta rica en grasas sobre las metástasis. En concreto, añadieron ácido palmítico a cultivos de células tumorales en ratones y descubrieron un aumento en la frecuencia metastática de un 50% a un 100%. A pesar de que los expertos no prohíben su consumo, si aconsejan evitarlo.

Efectos sobre el medio ambiente: Por desgracia los efectos de la expansión de cultivos intensivos dedicados exclusivamente al aceite de Palma han afectado a la deforestación de los bosques tropicales según datos de la UNEP (Programa medioambiental de Naciones Unidas), apropiación de tierras autóctonas, abusos de derechos humanos y efectos no deseables sobre especies en peligro de extinción en sus respectivos ambientes naturales como tigres, elefantes y orangutanes.

La organización de consumidores y usuarios considera que los fabricantes de productos de consumo deberían vetar el aceite de palma producido de manera no sostenible y garantizar al consumidor el respeto de unos mínimos medioambientales y sociales. Por ello, piden que se indique de forma obligatoria en la etiqueta la procedencia del aceite de palma y si cumple con las exigencias de sostenibilidad.

¿ Que alimentos tienen aceites de palma?

Muchos alimentos preparados de origen industrial , ya que es uno de los conservantes más potentes del mercado, como galletas, especialmente las de chocolate conocidas como chips, cremas de cacao, platos preparados, coberturas para postres puesto que se derrite a mayor temperatura que el chocolate, bollería industrial, pasteles, patatas fritas y productos de aperitivo ( aguanta más frituras que otras grasas) , pan de molde, cereales de desayuno, pizzas, helados, salsas y productos lácteos como las natillas y otros infantiles como quesitos, leches infantiles y galletas para bebes.

Esta grasa salió del armario en diciembre de 2014, cuando la normativa europea obligó a la industria alimentaria a especificarlo en la etiqueta. Hasta entonces, se camuflaba en el listado de ingredientes como grasas o aceites vegetales. Pero es que no es lo mismo el de oliva que el de palma. Ni desde el punto de vista nutricional ni económico. El primero, más caro y rico en ácidos grasos insaturados, ha demostrado su papel cardioprotector. El segundo, el más barato del mercado y fuente de grasas saturadas, es enemigo del corazón. «El aceite de palma, aun siendo de origen vegetal, nos aporta grasas saturadas que, junto a las grasas hidrogenadas, hacen aumentar el riesgo cardiovascular, es decir, existe mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio o accidentes cerebro vasculares como embolias, trombosis o hemorragias cerebrales .AR

¿ Donde la industria sobrepasa los limites de lo tolerable?

Ya hemos comentado que hasta que la normativa europea no lo obligo su uso se camuflaba en el etiquetado como “contiene grasas vegetales” con lo que se le hacía creer al ciudadano que el consumo de aquel producto era incluso bueno para su salud.

Los limites de la ética se sobrepasan cuando esta es la grasa que la industria, presuntamente especializada en alimentación infantil, usa en las galletas y cereales preparados y comercializados específicamente para bebes, en leches infantiles, como las “leches de crecimiento”, cuya propaganda hace creer a los padres preocupados por el crecimiento y desarrollo de su hijo en condiciones de excelencia, que el coste adicional, que en muchos hogares supone un esfuerzo económico significativo, es una inversión en salud para la prole, cuando en el mejor de los casos, son productos cuyo consumo habitual no es aconsejable a ninguna edad.

Hay que tener en cuenta que el 25% de la grasa contenida en la lactancia materna es ácido palmítico, no obstante, en función de su procedencia, el ácido palmítico tiene dos versiones, el que procede de la leche materna es mayoritariamente β-palmitato (entre un 60 y 86%) y el de origen vegetal es principalmente α-palmitato, sustancias que, pese a tener la misma composición química presentan una pequeña diferencia en su estructura que hace que se comporten de manera diferente en el organismo. Luego no todo el ácido palmítico es malo, a mayor contenido de Beta -palmitico mayor es el parecido con la lactancia materna y mejor será, entre otras cosas, la consistencia de las deposiciones de nuestro hijo

¿Que deben de hacer los padres?

En primer lugar no fiarse de las marcas internacionales de “reconocido prestigio” y leer las etiquetas, pues , al menos, estamos protegidos por la normativa europea, no obstante el marketing comercial se encargara de poner una etiqueta bien pequeña rodeada de fotos y colores que en una primera visión nos inclinen a pensar que estamos comprando un producto ideal para la salud de nuestro hijo.

En segundo lugar evitar los alimentos procesados industrialmente y tan pronto como podamos ir a los productos de elaboración casera lo más próximos posibles a la dieta mediterránea y con materias primas de origen acreditado.

Y por último en el caso de contener ácido palmítico comprobar el porcentaje de beta palmítico existente. Cuanto más cercano al 60-86% el producto sera más cardiosaludable

¿ Por qué la industria usa el aceite de palma existiendo alternativas más saludables?

Básicamente por su reducido costo que lo hace muy atractivo para la industria. El aceite de palma es muy productivo. Utilizando el mismo espacio que sería necesario para cultivar por ejemplo girasol produce 10 veces mas.

Pero no solo es más barato, además, es una grasa untuosa muy versátil. No puedes hacer una crema de cacao con aceite de oliva porque sería líquida como una salsa. Además, el aceite de palma se enrancia menos,

lo que facilita la prolongación de la fecha de caducidad en las comidas preparadas producidas con este aceite. Es un buen conservante. Aguanta más frituras que otras grasas y derrite a mayor temperatura que el chocolate lo que le hace ideal para la cobertura de la bollería industrial.

Industrialmente tiene ventajas innegables y es baratísimo, pero nutricionalmente no es aconsejable. Siempre que se pueda hay que optar por grasas insaturadas como la de oliva o girasol

Es a, además, el principal material para la elaboración de una gran cantidad de productos no solo de la industria alimenticia, sino también, de la industria cosmética y de los productos de limpieza lo que en una economía de escalas lo hace aún más rentable industrialmente.