La EFSA ( Agencia Europea de Seguridad alimentaria) ha actualizado la información y asesoramiento que ofrece sobre alérgenos alimentarios. La agencia de seguridad ha realizado una revisión de toda la documentación científica sobre este tema.

El Panel de la EFSA sobre Productos Dietéticos, Nutrición y Alergias (NDA) estima que es difícil de establecer la prevalencia de la alergia a los alimentos debido a la falta de estudios en algunas áreas geográficas, así como el uso de diferentes metodologías que permitan reunir los datos sobre ella. Sin embargo, apunta que la prevalencia de la alergia alimentaria a nivel europeo y en todos los segmentos poblacionales es del 1%.
En la actualización de la
información sobre alérgenos alimentarios se han examinado con detalle todos los productos y sustancias, cuya presencia en los alimentos debe indicarse en el etiquetado tal y como se indica en la legislación comunitaria. Leche, cereales que contengan gluten, huevos, nueces, cacahuetes, soja, pescado, crustáceos, moluscos, apio, altramuces, sésamo, mostaza y sulfitos. Según explica la NDA, un 75% de las reacciones alérgicas alimentarias en los niños son causadas por la leche, los huevos, los cacahuetes, el pescado y los frutos secos.

Además de la alergia a los frutos secos, la alergia al huevo y la alergia a las proteínas de la leche de vaca, que son las alergias a alimentos más frecuentes en la infancia, tener alergia a alguna comida específica es muy común. Seguro que de vez en cuando la has sufrido sin darte cuenta.

Desde hace un tiempo es posible ver en muchas cartas de los restaurantes símbolos de advertencia porque el plato contiene frutos secos o para especificar que son platos especiales para vegetarianos. La verdad es que no solo las nueces, los cacahuetes,las almendras o el gluten provocan problemas alimentarios, hay otras recetas que deberían especificar su composición. Por tanto, son los restaurantes los que tienen que entrar en el juego y mostrar en sus menús lo que lleva cada plato y así evitar una nueva epidemia de alergias.

De hecho, basta con cumplir la ley, ya que un cambio en la normativa europea en 2014 obliga a informar sobre los alérgenos en Hostelería y Restauración (reglamento 1169/2011). Bares, restaurantes, cafeterías, comedores colectivos, taperías, hoteles y todo establecimiento que ofrezca productos elaborados envasados o no, debe tener un sistema que informe a sus clientes sobre los posibles alérgenos presentes en sus platos o productos.

Hay un total de 14 alimentos (y sus derivados) reconocidos como las causas más comunes y potentes de alergias e intolerancias alimentarias en toda Europa, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Así pues, el establecimiento debe decir cuáles de sus comidas contienen estos ingredientes o al menos tener un aviso en sus cartas que invite a preguntar al personal acerca de la información de la composición de los platos.

Sin embargo, existen dudas acerca de los efectos de los nuevos etiquetados de advertencia. Por ejemplo, algunos expertos advierten que al destacar que un alimento causa dicha reacción, hay riesgo de fomentar la ansiedad alrededor de la comida. Intentarán enlazar entre sus síntomas, tales como dolor de cabeza y con lo que han comido, cuando los dos pueden tener un origen distinto y al final dejan de comer ciertos alimentos de forma innecesaria”.

Esto se produce porque el cuerpo produce la inmunoglobulina E (IgE), un tipo de proteína llamada “anticuerpo”. Si alguien es alérgico a una sustancia concreta (alérgeno), el sistema inmunitario cree por error que esta sustancia normalmente inofensiva es en realidad perjudicial para el organismo.

Cuando el cuerpo se expone a este alérgeno, el sistema inmunitario produce esta proteína para intentar proteger el cuerpo. Esta permanece en el organismo y cuando vuelve a entrar en contacto con esta sustancia alergénica (la IgE es específica para cada uno de ellos), puede darse una reacción alérgica (picazón, hinchazón, respiración sibilante, dolores abdominales…).

A pesar de la gran cantidad de personas afectadas, el número de las que piensa que tiene alergia y al final no la sufren, aún es mayor. “Alrededor del 40%”, “Es necesario hacerse pruebas.Tener picazón en la piel o dolor abdominal puede deberse a otras razones y no a una reacción a lo que se ha comido”

Apio

Es difícil pensar que este alimento esté en la lista, pero representa un problema grave en Francia, Alemania y Suiza donde son un alimento básico. No significa que porque una persona lo consuma sea más alérgica, sino que cuanta más gente hay en una población que come este alimento, más probabilidad hay de encontrar personas alérgicas al mismo.

Es un buen potenciador del sabor y puede esconderse en diversos platos. Como en sopas y caldos. En España no es muy común, pero quizá alguna vez has sufrido alergia por él y no lo sabías.

Hummus

La alergia al sésamo está aumentando rápidamente en todo el mundo, porque cada vez se usa más como ingrediente. Estas pequeñas semillas a menudo se esparcen en bollos, panes de hamburguesa y galletas, y se encuentran en los platos populares como el hummus. El problema es que puede ser muy difícil de diagnosticar porque las pruebas no son siempre eficaces. Esto se debe a que las proteínas que desencadenan la alergia, son difíciles de reproducir para su uso en un laboratorio.

Soja

Es uno de los alérgenos más comunes después de la leche, los huevos y los frutos secos. La soja no procesada contiene una proteína similar a la del polen, por lo que puedes sufrir hinchazón en la boca y la garganta después de beber leche de soja. Estos pacientes no reaccionan a la harina, ya que en este caso si está procesada.

Vino

Las personas con asma pueden ser más propensas a reacciones a los sulfitos (conservantes del vino). En particular se utilizan para dar color a algunos alimentos . También es posible encontrarlos en la salsa de rábano, albaricoques secos, hamburguesas de carne (las más baratas), salchichas, cebollas secas, zumo de limón y por supuesto, vino blanco. Los sulfitos pueden desencadenar presión en el pecho, sibilancias y congestión nasal. “Es posible que causen anafilaxis, pero no se sabe muy bien cómo. En el caso del vino, no necesariamente son los sulfitos los que pueden provocar reacciones. Es un producto alto en histamina por lo que es mu posible que cause alergia. “Además, muchas personas tienen alergia a la uva, o al alcohol en general”.

Mostaza

Muchos aderezos, adobos o especias como el curry pueden contener hojas, flores o semillas de esta planta. Francia es el país europeo que más sufre esta alergia, pero muchos podrían tenerla sin darse cuenta. “Muchas personas suelen pensar que el tomate de la ensalada es el que le ha dado reacción, cuando la verdad es que seguramente la salsa contenía mostaza y esa es la verdadera razón.

Pescado

Junto con los mariscos, es una de las pocas alergias que podrían desarrollarse durante la edad adulta, “Si el pescado no se almacena correctamente, su carne se descompone y libera histamina. Por lo que comerla puede llevarte a tener escombroidosis: con síntomas como erupción cutánea, enrojecimiento y vómitos.

El atún o la caballa suelen ser los más comunes. . En cuanto a los crustáceos (gambas, cangrejos, langostas…), el restaurante debe diferenciarlos de los moluscos (mejillones) y cefalopodos ( calamares), ya que los primeros causan más problemas.

Algunos expertos dicen que a pesar de que hay alimentos que no están en esta lista de alérgenos importantes, hay comidas que pueden causar reacciones graves. Por ejemplo el kiwi. Junto con el sésamo,son productos que no los comíamos hace 20 años“, platanos, garbanzos y lentejas son también alimentos que deberían estar en la lista y que es preocupante que no lo estén.

En el caso de los adultos, el 50% de las reacciones alérgicas las causan frutas como fresas, peras, cerezas, frambuesas y manzanas, frutos secos como la almendra, los cacahuetes o las nueces, y verduras como las zanahorias, el apio y las hierbas aromáticas.