pediatra-las-palmas-14El asma infantil es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en los niños. Afecta a las vías respiratorias y su característica principal es la inflamación de los bronquios. Los bronquios son los conductos a través de los cuales llega el aire a los pulmones, por lo que al inflamarse se obstruyen y el aire no puede entrar como es debido.

¿Que síntomas produce?

Los síntomas  del asma son principalmente:

  1. La tos, frecuentemente relacionada con ejercicio, llanto o risa y en ocasiones espontanea y/o tos nocturna persistente.
  2. los pitos o “sibilancias” típicos en las crisis de reagudización, que en ocasiones incluso persisten en los periodos entre crisis.
  3. la sensación de ahogo y
  4. la dificultad para respirar que incapacita temporalmente al niño.

Normalmente estas crisis son limitadas y reversibles de forma espontanea o con medicación y en los periodos entre crisis aunque la inflamación persiste, esta puede permitir  la entrada de suficiente aire a los pulmones como para hacer que el paciente se encuentre bien y no tenga síntomas, pero en determinadas condiciones como al entrar en contacto con determinados virus con especial atracción por la vía respiratoria, al efectuar ejercicio, coger frío, la contaminación  o someterse a la acción de irritantes de la vía aérea como el humo del tabaco, la humedad o cambios bruscos de clima, esta inflamación aumenta y aparecen los síntomas de nuevo de forma brusca. En los niños a partir de los cinco años de edad cobra una especial importancia de forma progresiva y directamente relacionada con la edad la presencia en el ambiente, fundamentalmente en el aire, de sustancias a las que tenemos alergia ( ácaros del polvo domestico, mohos, epitelios de animales, pólenes).

¿ Como se trata?

El tratamiento del asma ha avanzado mucho durante los últimos años, lo que permite llevar a los niños una vida completamente normal cuando el asma esta bien controlado. Para tener un asma con buen control no basta con el alivio de forma rápida de los síntomas en las reagudizaciones mediante la terapia con aerosoles de rescate. Cuando los niños presentan síntomas con frecuencia y demandan mucha medicación de rescate es preciso mantener un tratamiento de fondo en los periodos entre crisis con medicación ya sea inhalada, oral o por vía subcutánea  que les proteja y evite la obstrucción bronquial ante la aparición de las circunstancias desencadenantes antes mencionadas. Para garantizar el éxito del tratamiento es fundamental la constancia y mantener una correcta cumplimentación del tratamiento también cuando no hay síntomas  durante un periodo de tiempo suficiente.

Los objetivos del tratamiento son:

  1. No tener síntomas de asma o distanciar la aparición de las reagudizaciones lo más posible
  2. Poder asistir al colegio con normalidad
  3. Poder descansar por las noches sin despertares debidos al asma
  4. Poder realizar las actividades propias de los niños (jugar, practicar deporte) que son altamente recomendables

Por otra parte se trata de minimizar el riesgo futuro que un mal control de la enfermedad puede acarrear como:

  • Alteraciones a largo plazo de la función pulmonar que disminuye progresivamente si el pulmón tiene niveles persistentes de inflamación, lo que ocurre en los niños con síntomas muy frecuentes
  • Minimizar el riesgo de sufrir crisis graves que pueden poner en riesgo, incluso, la vida del pequeño paciente
  • Minimizar el riesgo de posibles efectos secundarios que puede tener el mal uso de determinados tratamientos de forma autónoma o el uso de otros como los corticoides orales utilizados de forma continuada para revertir situaciones de mal control.

Un niño con asma que realiza un tratamiento adecuado y, por tanto, esta bien controlado no tiene por que presentar diferencias con otro niño sin asma en cuanto al rendimiento escolar, la calidad de vida o las actividades físicas y debe de poder realizar el deporte que él desee hacer. el entrenamiento frecuente y mantenido, entre otros muchos beneficios, mejora la tolerancia al ejercicio en los niños con asma, por lo que siempre habrá que animarles a realizar deporte de forma regular.  No debe de aceptarse ningún peaje por el hecho de que el niño sea asmático. Si se siguen las indicaciones apropiadas, la vida del niño con asma puede ser exactamente igual que la del niño sin asma. El juego y la actividad física están altamente recomendados en todos los niños, incluidos los asmáticos, no obstante, aunque existen deportes más aconsejables y otros con mayor capacidad de inducir síntomas de asma, como los que requieren esfuerzos rápidos e intensos, un niño con un buen control puede realizar cualquier tipo de actividad física ( ver el apartado asma y deporte)