BRUXISMO EN EL NIÑO Y PARASITOS INTESTINALES

El bruxismo es un trastorno en el que la mandíbula realiza movimientos no funcionales durante el día y/o la noche, sobre todo por la noche,de forma involuntaria. En estos movimientos siempre están involucrados los dientes, que al ponerse en contacto los unos con los otros producen un apretamiento o rechinamiento característicos.

Causas del bruxismo:

El bruxismo está asociado a factores psicológicos como la tensión emocional, la ansiedad y el estrés. Alrededor de un 30% de los niños españoles se sienten “agobiados” o estresados y este porcentaje supera el 50% a partir de los 13 años.

En ocasiones, el exceso de actividades extra escolares, unidas a la ya de por sí larga jornada escolar, así como otros factores propios de la edad y un nivel de exigencia demasiado elevado por parte de algunos padres da lugar a estas elevadisimas cifras de estrés infantil y juvenil.

Clásicamente se dio importancia a otros factores en la aparición del bruxismo como los odontológicos (mala oclusión, mal encaje de los dientes) pero en la actualidad estas teorías han quedado reemplazadas por la del estrés.

Para algunos expertos el bruxismo nocturno, está considerado una parasomnia (evento no voluntario que ocurre cuando estamos dormidos) pero una vez más motivada por el estrés emocional. Los estudios relacionan esta parasomnia con otras como el sonambulismo o los terrores nocturnos

En el adulto se conocen distintos factores que podrían favorecer la aparición de esta parafunción, tales como trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, la obesidad, la diabetes, el hipotiroidismo, el reflujo gastro – esofágico, el asma, las alergias, la bronquitis crónica y/o enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, así como el uso de fármacos neurolépticos y antidepresivos y hábitos nocivos como el consumo de drogas, tabaco y alcohol. Otras teorías pretenden demostrar la relación entre el bruxismo con una hiperfunción dopaminérgica, así como la relación con fármacos que liberan dopamina en el sistema nervioso central.

En el niño, también se ha relacionado el bruxismo con diferentes procesos, como parálisis cerebral, síndrome de Rett (en el 95% de los casos), rinitis, asma y muy especialmente con las parasitosis intestinales, especialmente con la parasitosis por oxiuros, muy común en nuestro medio, siendo esta última implicada, clásicamente, como la etiología principal de este proceso en la infancia. No obstante, trabajos recientes confirman una correlación inexistente entre las parasitosis y el bruxismo en la infancia.

¿ Que síntomas dan los parásitos en los niños?:

Lo más importante es el picor en la región anal, que es más fuerte por la noche. Puede producir irritabilidad, sueño intranquilo, pesadillas e incluso sonambulismo. Suele picar también en el área de los genitales, que se irritan e inflaman por el rascado, especialmente en las niñas. Alguna vez también hay sobreinfección de las pequeñas heridas que se hacen con las uñas. En las niñas pueden llegar a la vagina o a la uretra. Lo que ocasiona picor, flujo y menos veces, molestias al orinar. Otros síntomas como dolor abdominal, falta de apetito, escasa ganancia de peso, cansancio, anemia, hiperactividad o rechinar de dientes (bruxismo) no son atribuibles a los oxiuros. No obstante, hoy en el niño se considera asociado básicamente a la ansiedad y la tensión emocional En algunas personas, sobre todo adultos, pueden no dar ningún tipo de molestia.

¿Cómo se diagnostican las lombrices?

La sospecha se plantea cuando aparece algún síntoma de los que hemos comentado. Hay que estar al tanto en niñas con infecciones genitales de repetición.

Los oxiuros pueden ser vistos en la zona perianal. Son “pequeños hilos blancos” que se mueven, dos o tres horas después de que el niño se haya dormido. A veces también aparecen mezclados con las heces.

En caso de que no se puedan ver, pueden buscarse los huevos en el microscopio. La recogida de la zona donde se depositan, se hace a primera hora de la mañana antes del lavado, con un trozo de celo transparente (Test de Graham); recoger muestra tres días.

¿Cuales son los síntomas del Bruxismo?

Los síntomas característicos del bruxismo son el apretamiento, rechinamiento, golpeo intermitente (chasquidos) de los dientes durante el día y/o la noche.

El bruxismo infantil suele aparecer, sobre todo, en niños que tienen entre seis y diez años, justo cuando se están cayendo los primeros dientes de leche. En este momento el esmalte de la dentición temporal contiene una menor proporción de sales minerales y es más poroso lo que provoca que el desgaste que se observa en caso de bruxismo sea rápido y agresivo. Esto sin duda es un signo de alarma que nos alerta sobre que el niño sufre esta patología.

Otro indicador es el dolor de mandíbula y su inflamación, provocada por los movimientos involuntarios que realiza el niño con los dientes. Esto puede afectar en sus hábitos alimenticios, que se niegue a comer o a masticar correctamente, o a realizar otras actividades como cepillarse los dientes ya que le resulta doloroso.

Tratamiento del Bruxismo:

Debido al origen psicológico del bruxismo hay que prestar especial atención a la salud emocional del niño y consultar con un especialista

Se recomienda disminuir la actividad física del niño drásticamente antes de ir a la cama, un baño caliente, una charla tranquila en la habitación, algo de lectura…y sobretodo nada de televisión, tablets o videojuegos.

También se debe de evitar que realice otras conductas parafuncionales, como morderse las uñas o el pelo, morder lápices u otros objetos.

Si el especialista lo considera, pueden utilizarse medicaciones ansiolíticas en bajas dosis para disminuir el estrés. Pero, en principio, estas deben de evitarse

Hay que llevar al niño a la consulta del odontopediatra y, aunque no haya sospecha, es muy importante una revisión anual como mínimo. El odontólogo disminuirá los efectos lesivos del bruxismo en dentición mixta con férulas de goma blanda o con el uso de una férula acrílica dura que ajuste en los dientes del maxilar superior, dependiendo de cada caso.

El tratamiento del bruxismo en niños debe ser lo menos invasor posible, evitando acciones clínicas y farmacológicas. El tratamiento de primera elección para el bruxismo en niños debe comenzar por una información y educación a los padres y al niño. Hay que tener en cuenta los factores psicológicos a la hora de afrontar el tratamiento en niños, el nerviosismo, la irritabilidad y situaciones de tensión pueden aclarar la presentación de este cuadro e iniciar la terapia pertinente.

La fisioterapia debe ser reservada para pacientes adultos o adolescentes. En principio, no es aconsejable en niños pequeños, aunque es necesaria una valoración personalizada del problema

Tratamiento de los oxiuros y otras lombrices infantiles:
El tratamiento es simple y eficaz. Hay varios
medicamentos que eliminan a los gusanos adultos con una sola dosis. Pero ninguno destruye los huevos. Estos pueden reinfectar al propio niño y a toda su familia. Por esta razón se debe repetir una segunda dosis dos semanas después y tratar a todos los convivientes en el hogar. Siendo ´la adecuada cumplimentación de este procedimiento el único motivo que dificultad su erradicación. La idea tan extendida de que las lombrices son muy difíciles de destruir es falsa. Es derivada de las frecuentes reinfecciones por las manos del propio enfermo o sus allegados.

Además: Las personas infectadas deben bañarse por las mañanas, con lo que se elimina una gran cantidad de huevos. Cambiar con frecuencia la ropa interior y la de la cama reduce la contaminación y el riesgo de reinfección.

Los síntomas de irritación, picor e incluso vulvitis, se alivian con baños de agua templada y una crema suave

Medidas para evitar la repetición e incluso la infección inicial POR OXIUROS::

  1. LAVADO DE MANOS, sobre todo después de ir al baño, antes de comer y lo más a menudo posible. Llevar las uñas muy cortas y limpias (cepillo)

  2. Después del tratamiento farmacológico: lavar con agua caliente la ropa de cama y de baño que estuvo en contacto con el niño sin sacudirla antes, para que los huevos no pasen al aire y se depositen en superficies. No hace falta esterilizar juguetes ni demás objetos del colegio o del hogar; no se ha demostrado su eficacia.

  3. Usar pijamas cerrados para que no se rasquen y no pasen los huevos a las manos y a las ropas de cama.

  4. No hay por qué cambiar la dieta ni las actividades de su hijo si toma las medidas higiénicas recomendadas.

  5. Por el alto grado de reinfección, el control se hace difícil en las guarderías y escuelas. En instituciones -sobre todo cerradas- puede ser efectivo el tratamiento a la vez de todos los componentes y repetirlo a las 2 semanas.