Diez consejos para exponerte al sol con seguridad y proteger la piel de tus hijos.

  1. Aplícate el protector solar antes de la exposición al sol y renueva frecuentemente su aplicación , sobre todo después de cada baño. Las “pantallas físicas” o “filtros físicos” (sin filtros químicos , ni perfumes) están indicados en BEBÉS, pieles atópicas de niños y adultos, pieles intolerantes a filtros químicos y perfumes ( con reacciones alérgicas a estos), en cicatrices recientes y posteriormente a intervencionesy actos dermatológicos.
  2. Exponte y fomenta que tu hijo se exponga de forma progresiva al sol y evita la exposición solar entre las 12 horas y las 16 horas ( horas de máxima insolación). Evita la playa en lactantes menores de 6 meses , no solo por el elevado riesgo a esta edad de sufrir quemaduras solares y sus posteriores secuelas, sino por la alta probabilidad de sufrir un “golpe de calor” con deshidratación y ten mucho cuidado con la exposición solar los primeros días del verano. Procura exponerte al sol de forma progresiva, no intentes obtener el bronceado de revista el primer día de playa
  3. Evita las sesiones bronceadoras con lámparas de rayos UVA ya que contribuyen a la aparición de canceres cutáneos y aceleran el envejecimiento cutáneo.
  4. En niños menores de tres años limita la exposición solar a los extremos horarios , principio de la mañana o final de la tarde, y protegeles con un fotoprotector de alta protección (50 o > 50) a fin de preservar el mayor tiempo posible su capital solar. En efecto, la piel conserva la memoria de todas las radiaciones recibidas durante toda la vida. Cuanto más importante ha sido la dosis de radiación recibida, mayor es el riesgo de aparición de cánceres y envejecimiento precoz de la piel en la edad adulta. Aquí si que existe una memoria histórica que condiciona nuestra futura calidad de vida.
  5. No olvides que también puedes quemarte realizando cualquier actividad al aire libre: montando en bicicleta, paseando , realizando deporte, en el jardín, etc. En todas estas ocasiones aplícate y aplícale un fotoprotector 20 ó superior.
  6. Ten en cuenta aquellas circunstancias que aportan un riesgo suplementario o una falsa seguridad: nubosidad, altitud, superficies reflectoras ( nieve, arena, agua, hierba) , viento fresco, etc.
  7. Protégete con gorra y gafas de sol con cristales homologados capaces de filtrar los rayos UVA y UVB. A los niños además, protégelos con una camiseta seca y opaca. Una camiseta mojada deja pasar los rayos UVA.
  8. Sécate bien después de cada baño. El “efecto lupa” de las gotas de agua favorece las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares aunque éstos sean resistentes al agua.
  9. Bebe agua con abundancia y frecuentemente. El sol deshidrata nuestro organismo. Vigila , sobre todo, a las personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada y a los niños, cuyas necesidades basales son más importantes y sus centros de termorregulación son todavía inmaduros, especialmente en los lactantes pequeños.
  10. Si adviertes que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color, consulta a tu médico sin demora