La fimosis es la estrechez y adherencia del prepucio, una piel que recubre el glande. La fimosis ocurre cuando el orificio del prepucio es demasiado estrecho para dejar salir al glande. Dicho de otro modo, la fimosis es una condición del pene del niño donde el prepucio no puede ser totalmente retraído sobre el glande.

El término fimosis también puede referirse a la fimosis del clítoris en las mujeres, por la cual el capuchón del clítoris no puede ser retraído, limitando la exposición del glande del clítoris.

No hay que alarmarse. El 95% de los niños nacen así y éste tiende a separarse gradualmente de forma espontanea concluyendo este proceso alrededor del tercer año de vida.

Es importante que se separe la piel del prepucio del glande para permitir la higiene correcta de esta zona lo que podría dar lugar a complicaciones, como el estancamiento de la orina en la micción y a alguna posible infección secundaria.

Sólo es fimosis si el prepucio está fuertemente adherido y no desciende totalmente. Si desciende ligeramente y no hay presión de la piel, no existe fimosis. El pediatra será el que determine si el niño evoluciona de forma correcta y en caso de que detecte algún problema que no pueda ser resuelto con los procedimientos médicos habituales sera el encargado de derivarlo al cirujano para su intervención ( cirujano infantil o urólogo) y éste último será el encargado de efectuar la cirugía, que suele ser entre los 3 y 7 años de edad.

 

A los 3 años, el 90% de los niños que nacieron con fimosis dejan de tener ningún problema de forma espontánea. La cirugía siempre es la última opción, cuando el problema persiste, hay dificultad obstructiva de la micción o riesgo de parafimosis (el prepucio, una vez retraído, no vuelve a su posición inicial), lo cual puede ser considerado una urgencia quirúrgica por poder ocasionar obstrucción vascular y necrosis del área terminal del pene. Por eso,la mayoría de los pediatras prefieren esperar el máximo tiempo posible. No obstante, Si te han dicho que tienen que operar a tu hijo de fimosis, no te alarmes. Se trata de una intervención muy sencilla. Es una circuncisión que no necesita ingreso hospitalario. Normalmente se realiza con anestesia local en los niños mayores y dura solo unos minutos. No duele, pero sí le quedará al niño una molestia en los días siguientes, sobre todo a la hora de hacer pis.

Recuerda que no siempre se necesita operar de fimosis. La mayoría de las veces no hace falta operar . Lo más normal es que el pediatra te mande una pomada con corticoides que ayuda a separar el prepucio del glande progresivamente en unas seis a ocho semanas. Se suele mandar a partir de los tres años de edad entre uno y dos meses. Luego bastará con una leve retracción. Ésta la efectúa o bien el o el cirujano, pero siempre con gran suavidad evitando “tirones”. Esto funciona en más del 80% de los casos.

La fimosis es muy frecuente,. De hecho, la mayor parte de los niños nacen con ella. En el momento del nacimiento, el glande y el prepucio aparecen pegados por un tejido fibroso fino. Es lo que se denomina como adherencias bálano-prepuciales. No hay que considerarla una enfermedad.

Con el paso del tiempo,tanto la estrechez de la piel del prepucio como las adherencias suelen desaparecer poco a poco «por el crecimiento del pene del niño y por las erecciones espontáneas que estos tienen. A los cuatro o cinco años, ha desaparecido en el 80% de los casos y pueden retraer la piel del prepucio con normalidad. El 20% restante también lo hará en los siguientes años: solo el 1% de los adolescentes de 16 años presenta fimosis.

El «tirón» que solían dar los médicos antiguos al prepucio de los niños pequeños hasta conseguir vencer esa estrechez que impedía que el glande estuviera al descubierto esta hoy totalmente proscrito, quedando descartada esta opción, no solo porque se trata de algo común y se suele solucionar de forma natural en la gran mayoría de los casos, sino porque además de resultar extremadamente doloroso, contribuye muchas veces a generar cicatrices que empeoran la situación. Esta práctica debe ser ya desterrada definitivamente

En casa , a diario, no hay que hacer mucho más que una pequeña retracción de la piel durante el baño para poder lavar con agua y jabón y mantener la zona con una higiene adecuada. Algo que se debe realizar sin forzar ya que se podríamos empeorar el problema.

Sin embargo, parece inevitable preguntarse qué ocurre en aquellos casos en los que el prepucio sigue sin retraerse. En primer lugar, esta situación imposibilitará realizar una higiene adecuada de la zona, «lo que puede dar lugar a irritaciones e infecciones locales llamadas balanitis, que , en general, se resuelven al realizar una higiene adecuada diaria de la zona . Además si se mantiene la fimosis hasta la edad adulta puede dar lugar a relaciones sexuales no satisfactorias porque aparece dolor. Ambos motivos son más que suficientes para dar a la fimosis la importancia que se merece y, por ello, es uno de los puntos que evalúa el pediatra en cada revisión de niños sanos. Es solo en estos casos, cuando el problema persiste en el tiempo, cuando los especialistas recomiendan tratar la fimosis. Antes de plantear la operación, se puede emplear un tratamiento tópico con una crema que consigue en muchos casos resolver el problema. Si pese a ello, persiste, habrá que derivarlo al cirujano infantil para que plantee si es necesaria la intervención quirúrgica.

La cirugía es la última de las opciones. El objetivo de la cirugía es conseguir la correcta retracción del prepucio y esto se hace a través de un par de procedimientos: «puede ser desde una plastia prepucial en los casos leves hasta la exéresis de la piel estenótica que impide la retracción en los casos severos, cirugía que se conoce con el nombre de circuncisión. La diferencia entre ambas es que en la primera se conserva la piel del prepucio y en la segunda se extirpa la zona prepucial afectada por completo, quedando expuesto el glande . En síntesis, calma y paciencia. Sin dejar de ser vigilante.