Es el lugar con mayor obesidad mórbida de Europa. Un 44,2% de menores padecen sobrepeso y el porcentaje de obesos adultos ha crecido un 22% en la última década. Un cuadro muy alarmante que hace temblar el sistema sanitario.  Si los datos de obesidad que registra Canarias se trasladasen al resto de España, estaríamos ante la mayor epidemia en lo que llevamos de siglo, una amenaza no solo para la salud pública sino para la supervivencia de nuestro sistema de sanidad. Y, sin embargo, apenas se conoce fuera del archipiélago lo que aquí ocurre: tasas de obesidad infantil que superan el 44%, niños de 12 años con hipertensión y diabetes que acarrearán, ya de por vida, una mortalidad por sobrepeso alarmante, con el doble de obesos que hace 25 años, y como dato que lo glosa todo: Canarias como el lugar con mayor índice de obesidad mórbida de toda Europa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Cuando un pediatra deriva a un niño a la consulta especializada, generalmente, ya viene con problemas de colesterol o de tensión alta y hay que actuar de inmediato para normalizar su peso, La edad crítica son los 12 o 13 años, que es cuando ya empiezan a observarse problemas de salud graves. Casi siempre se trata de malos hábitos heredados de sus familias, como el sedentarismo y la mala alimentación. Por suerte los niños son buenos pacientes, lo que cuesta es mentalizar a los padres y lograr cambiar sus hábitos de vida.

Si bien España destaca desde hace años en el ‘ránking’ europeo de obesidad, en el que hoy ocupa la segunda posición (17% de población obesa y 53,7% con sobrepeso) justo por detrás de Reino Unido. En el caso de Canarias es todavía más grave, por tres razones principales: el menor nivel socioeconómico de la población, que deriva en peores hábitos de salud; la influencia del turismo, mayoritariamente británico, que extiende el consumo de comida rápida y alimentos ricos en grasas y la paradoja de tener Gran Canaria y Tenerife las cestas de la compra más caras de España pese a ser dos de las provincias más pobres, con especial carga sobre los productos frescos, hecho que favorece el consumo de procesados.

Todo ello provoca que un 44,2% de niños canarios padezca sobrepeso, en comparación al 26% del resto de españoles y el 23% de media en la OCDE, según un informe elaborado por The Economist junto a expertos españoles. O que el porcentaje de obesos en los dos sexos haya crecido un 22% en la última década en el archipiélago. O que una persona tenga hasta siete veces más posibilidades de morir de diabetes en Canarias que en Madrid, con una media de 385 fallecidos al año (más de un muerto al día) por esta enfermedad entre 1981 y 2011, según datos del estudio DARIOS. Ese informe, avalado por la Federación Internacional de Diabetes, revela que la muerte de mujeres por esa enfermedad a principios de los años 80 era un 20% mayor en Canarias que en Andalucía (comunidad con que comparte muchos de los índices socioeconómicos), y sin embargo hoy es un 400% más elevada.

Un no parar de datos a cual más alarmante “más propios de países emergentes que de países desarrollados”. En efecto, el cuadro de obesidad infantil, diabetes temprana, enfermedades crónicas por sobrepeso y la saturación de los centros hospitalarios se replica en México, América Central, y países árabes como Egipto y Arabia Saudí. Pero es difícil encontrarlo en el club del primer mundo al que pertenece España.

El nivel sociocultural de la madre es clave, y en Canarias tenemos uno de los índices educativos más bajos del país. Es lo mismo que ocurre en otras comunidades autónomas, solo que aquí las causas de obesidad están más extendidas. Si hay algo que quizá hace distinta a Canarias de otras regiones es la poca aplicación de la dieta mediterránea. Son islas que viven de turistas [británico y alemán principalmente] con hábitos alejados de nuestra dieta, con un consumo menor de aceite de oliva y de verduras, frutas y ensaladas”.

Los padres no se implican directamente en la alimentación de los niños. Cuando vienen es porque ya es el último recurso y están asustados. Luego les preguntas qué come el niño y ves que en casa come lo que le apetece, porque si algo no le gusta le cambian el plato o no se lo ponen más, y al final lo que les apetece es comer pizzas y hamburguesas. Es muy común. Por eso hay que reeducar no solo al niño sino a los padres, y hacerles ver que tienen que esforzarse en que los niños tomen hábitos saludables si no quieren ser personas enfermas en el futuro. Para ello, “El gran problema, tanto en Canarias como en España, es que no hay presencia de nutricionistas o dietistas en las aulas. Hay que convertir ese tipo de educación en asignatura obligatoria, a la que no solo vayan niños sino también los padres, que son los responsables de las malas costumbres de sus hijos. Está bien que el gobierno de Canarias reparta folletos o quite las máquinas de refrescos y la bollería industrial de las escuelas, pero hay que dar un paso más”.

En Canarias estamos acostumbrados a comer muchas patatas, hay un exceso de hidratos de carbono y de procesados, y eso se suma a un sedentarismo extremo, aquí la gente no está acostumbrada a la actividad física. Eso se acumula y da pie al síndrome metabólico: altos niveles de grasa, diabetes tipo 2, hipertensión y colesterol”, . Precisamente, el riesgo para el sistema de salud pública se resume en ese síndrome: la obesidad genera cada vez más consultas médicas, más tratamientos, más ingresos hospitalarios y más demanda de urgencias en unos hospitales que, como en el resto del país, ya están de por sí saturados. Un ejemplo: hay siete veces más diálisis renales en Canarias que en el País Vasco, ambas comunidades con población similar,, así como muchas más amputaciones de piernas por diabetes y la tasa más alta de ceguera (retinopatía diabética) de España.

Se bebe muy poca agua y mucho refresco, la gente se pasa el día tomando azúcar. Eso se suma al uso masivo de las nuevas tecnologías, ves a los niños sentados en los bancos con el móvil en lugar de estar jugando a la pelota. Los móviles se han convertido en un factor muy importante en el aumento de la obesidad en niños y también en adultos”, : “El sedentarismo en niños es muy alto y se debe a varias razones. Pasan muchas horas con los videojuegos, la televisión o el teléfono móvil, y son hábitos que casi siempre van ligados a la obesidad infantil. Los padres deben poner límites”.

El último estudio ALADINO confirmó que a más horas de ocio sedentario (más de una hora de uso de ordenadores o videoconsolas y otras dos de televisión al día) mayor prevalencia de obesidad. Una “enfermedad”, que se incrementa a partir de los 7 años de edad y continúa en aumento en los años siguientes, según indica el estudio público, que también incide en el menor número de horas de sueño y el menor nivel socio-económico de la familia como causas principales.

El estudio ALADINO refleja que ha disminuido la prevalencia de sobrepeso en niños y niñas, y eso es positivo porque las tendencias son muy importantes. Pero necesitamos políticas públicas de salud adecuadas para prevenir la obesidad infantil, porque es un problema muy serio que, una vez establecido, se hace muy difícil de curar. Si seguimos en esta progresión, las generaciones futuras tendrán una esperanza de vida menor, algo sin precedentes”.

Los principales motivos relacionados según este estudio con el mayor peligro de obesidad infantil en nuestro medio son:

  1. Malos hábitos de alimentación. Abuso de comida industrial y abandono de la dieta mediterránea
  2. Falta de ejercicio físico.
  3. No desayunar a diario y consumo de bollería industrial.( El 15,5% de los niños e habían tomado solo agua, leche o zumo. Además, aún son una pequeña minoría los que toman fruta o zumo natural a primera hora: un 8,4%. Un 6,4% tomaron otros alimentos, como huevos o jamón, mientras que un 12,3% comieron bollería.).La bollería en lo segundo que más toman los niños. El pescado, recomendado en mucha mayor medida, lo comen a diario solo un 5%
  4. Tener televisión, ordenador , videojuegos o teléfono móvil en su habitación.
  5. Usar estos dispositivos más de dos horas diarias.
  6. Dormir poco.
  7. Bajo nivel de ingresos familiares.
  8. Bajo nivel educativo de padres y madres.
  9. Refrescos azucarados y zumos industriales.En un estudio de octubre de este mismo año, la OMS concluyó que los refrescos azucarados son la primera causa de obesidad infantil. Entre las recomendaciones de la organización internacional estaba aumentar los impuestos a estos productos. El estudio Aladino, sin embargo, viene a negar la importancia de ese factor en nuestro país, pues según estos nuevos datos los niños no consumen refrescos azucarados a diario. Muchos padres solo dan a sus hijos refrescos en cumpleaños y fechas especiales, pero les ofrecen bollería para merendar de forma habitual o galletas para desayunar cada mañana.