La AEP propone en un documento que el inicio de la actividad en colegios y escuelas infantiles sea gradual y escalonada en función de la situación epidemiológica local y la edad de los escolares.

Apuesta por que los centros tengan un plan de acción claro para gestionar los casos, incluyendo la posibilidad de aislamiento, establecer un plan para escalonar el inicio y el final de la jornada escolar y que los alumnos en el recreo o durante la realización de actividad física lleven mascarilla.

Las guarderías, escuelas infantiles y Educación Infantil son los centros donde hay mayor riesgo de contagio y transmisión del virus, según la AEP, por la dificultad de cumplir con las medidas de distanciamiento social con niños tan pequeños y al «estrecho» contacto entre profesor y alumno. Así, considera que las guarderías-escuelas infantiles deberían limitar los grupos a un cuidador por cada 5 niños y clase y que las actividades colectivas como patio, comedor o siesta sean independientes en cada grupo. Respecto a los profesores de estos centros, deben disponer, a juicio de la AEP, del «adecuado» equipo de protección en el contacto directo con cada niño y en las actividades que se desarrollen.

En el caso de los niños de entre 3 y 5 años, las recomendaciones de los pediatras son muy similares porque el riesgo de contagio sigue siendo elevado, y en este periodo no se recomienda el uso sistemático de mascarilla pero sí tendría que extremarse el distanciamiento social en lo posible.

En la Educación Primaria, que abarca de los 6 a los 12 años, apuesta por flexibilizar el horario de entrada y salida a los colegios, reducir el tiempo presencial en la medida de lo posible, establecer horarios por turnos y combinar períodos de actividad académica presencial con la no presencial.

Se podría incrementar el número de alumnos por aula pero «con mayor vigilancia» de medidas de distanciamiento social, higiene y de vigilancia de casos y el uso de mascarillas puede ser implementado con «mayor seguridad, en periodos de mayor riesgo», mientras que desaconseja el uso de guantes.

En el caso de la Educación Secundaria, 12 a 16 años, el riesgo de contagio puede ser más bajo puesto que el alumnado es capaz de aprender y ser responsable en relación con las medidas de prevención. Para la AEP, en esta etapa educativa, la posible combinación de contenido presencial y online debe organizarse de forma adecuada para no incidir en las inequidades entre los alumnos.

En el documento, la AEP detalla otras consideraciones generales como que las escuelas exijan el lavado regular de manos y hagan una desinfección diaria y limpieza de superficies.

Además, sostiene que la actividad física puede aumentar la excreción de virus, por lo que recomienda durante el recreo o cuando se haga deporte el uso de mascarilla, así como la ventilación frecuente de las aulas. La limitación de personas en cada aula para garantizar el distanciamiento social, es otra de las aportaciones de la AEP.

Asimismo, estima «fundamental» continuar dando apoyo a aquellas poblaciones más vulnerables que acuden a las escuelas, asegurando la continuidad de servicios críticos tales como el servicio de comedor, el apoyo especial a los niños con necesidades especiales, o el seguimiento y atención a los niños en riesgo de exclusión.

El informe se basa en los criterios emitidos por la Organización Mundial de la Salud y promueve una serie de consejos básicos para minimizar las posibilidades de transmisión del SARS-CoV-2.

Entre otras pautas, aconseja que, en la medida de lo posible, los niños mayores de 5 años, así como todos los adultos, deberían llevar mascarilla mientras estén en las aulas.

Extiende esta recomendación a las actividades deportivas y el periodo de recreo, habida cuenta que el esfuerzo físico “puede aumentar la excreción del virus”.

Los guantes, en cambio, no se recomiendan en ninguna etapa, “ya que su uso continuo puede facilitar la transmisión”.

La A.E.P. advierte que las guarderías, escuelas infantiles y educación infantil (3-6 años) son las áreas que suponen un mayor riesgo de cara a un posible contagio o transmisión del coronavirus debido a la dificultad de cumplir con las medidas de distanciamiento físico por el estrecho contacto entre profesor y alumnos y entre los propios niños y niñas.

La apertura del sector educativo, según la AEP, debe instaurarse lo antes posible para paliar el gran impacto que ya ha ocasionado la pandemia: la falta de enseñanza masiva en los niños, la pérdida de la actividad de los docentes, inequidades sociales en cuanto al aprendizaje y posibles secuelas en la salud psicosocial de los menores. Aun con estos condicionantes, la prioridad es minimizar el riesgo de nuevas infecciones. “No hay suficiente evidencia científica con respecto al potencial transmisor de los niños, de modo que debemos asumir que son contagiosos y posibles fuentes de reintroducción de la transmisión a otras poblaciones vulnerables”, .

En educación primaria (6-12 años) se recomienda flexibilizar el horario de entrada y salida,
reducir el tiempo presencial en la medida de lo posible, establecer horarios por turnos y
combinar períodos de actividad presencial con la no presencial.

Estas mismas pautas deben seguirse en la educación secundaria (12 a 16 años), aunque en este
periodo la AEP sugiere priorizar como presenciales las materias más esenciales e incluir la jornada educativa alternativa en domicilio. Para estas enseñanzas clave, el informe prevé que se realicen en grupos de no más de 15 niños y que se organicen turnos de clase en mañana y tarde e incluso días alternos y/o turnos escalonados. Todas estas propuestas son recomendaciones dinámicas “que pueden modificarse según evolucione la epidemia.

La AEP cree que es precipitado reiniciar las clases antes de septiembre para ciertos colectivos, algo que el Gobierno autorizó para algunos niveles cuando las comunidades entren en fase 2, previsiblemente a finales de mayo

Los alumnos que podrán volver a asistir a clases presenciales antes del verano en caso de reanudarse son los que cursan 4º de la ESO y 2º de Bachillerato y FP, los que tienen necesidades especiales y los alumnos de Infantil si ambos padres trabajan. Sin embargo, según el criterio de la AEP, estos deberían ser los últimos en incorporarse a las aulas, a finales de septiembre o incluso en octubre.

Una vez demostrada la seguridad de la vuelta al cole de los niños mayores podrían volver los pequeños, unas 2 o 4 semanas más tarde. O si se acaba confirmando que los niños son malos transmisores, entonces ya no haría falta ser tan cauto.

Mascarillas en Educación Física Además, la AEP aporta varias medidas generales y prioritarias: “Las escuelas deben exigir el lavado regular de manos con agua y jabón, alcohol, desinfectante para manos o solución de cloro al entrar y salir del aula, antes y después de las comidas o de ir al baño y, como mínimo, desinfección diaria y limpieza de superficies escolares”. Además, recomiendan que la educación física se realice con mascarilla, ya que al hacer deporte “aumentan las excreciones respiratorias”.

No obstante, la vuelta al cole en septiembre sin medidas excepcionales no está descartada “porque dependerá de la buena evolución de la pandemia”.