Pediatra Francisco Machado Especialista en Pediatría y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna, estoy acreditado por la Sociedad Española de Pediatría en Neumología Pediátrica.

Con más de 30 años de experiencia en la Pediatría, combino mi labor como facultativo especialista de Pediatría del Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias con consulta privada de pediatría y sus áreas específicas con especial dedicación a la neumología y alergología Infantil.

Además desde 1993 soy profesor Asociado de Pediatría en el Departamento de ciencias Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Las Palmas de gran Canaria y he colaborado en la publicación los dos libros de difusión internacional: “Tratado de Neumología Infantil. Primera edición” y ”Pediatría Social y Preventiva”.

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¿Por qué me hice Pediatra?

Tuve claro que quería especializarme en pediatría desde que estudiaba la licenciatura en la facultad de medicina y en los últimos cursos, además de ser alumno interno en la cátedra de pediatría de la Universidad de Sevilla, en los veranos acudía como alumno asistente al Servicio de Pediatría del Hospital Insular de Las Palmas. Posteriormente, mientras me especializaba en pediatría en el mismo Hospital Insular de Las Palmas, realicé mi tesis doctoral en la Universidad de La Laguna sobre la “influencia de los factores peristálticos ambientales sobre el crecimiento y el desarrollo del niño” y desde entonces he ejercido esta especialidad a nivel clínico hospitalario en el hoy Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias, a nivel docente como profesor asociado de pediatría de la Universidad de Las Palmas y a nivel de atención primaria con especial dedicación a la neumología y alergia infantil en esta consulta. (Para una información de mi trayectoria profesional más detallada ver currículo adjunto)

La pediatría ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. La mejora del ambiente socio-económico y cultural, las medidas de higiénico – dietéticas y la prevención han mejorado la calidad de vida de la mayoría de los niños y el estilo de vida y la movilidad de las personas requieren que el médico tenga un conocimiento permanentemente actualizado en un contexto mundial en el que la forma de “enfermar” también ha cambiado.

Gracias a los progresos de la medicina, conforme hemos ido controlando con mayor éxito la patología infecciosa y la secundaria a la desnutrición carencial en la infancia, ha ido tomando mayor importancia la vulnerabilidad del bienestar psicológico y los procesos inmunológicos y alérgicos.

Durante más de treinta años como pediatra y médico del adolescente he conocido a muchas familias de diferentes culturas y sociedades. Aunque los conceptos sobre salud y sobre la terapia son muy diferentes, la preocupación por el bienestar del niño es el factor clave en la relación entre el médico y la familia. Un reto diario al interactuar con estos niños y jóvenes es hacerles sentir el foco de nuestra atención y que entiendan que nuestro objetivo, junto con el de su familia, es su propio bienestar.

Para mí es muy satisfactorio ver como después de una primera visita distante se desarrolla muy gradualmente una relación amistosa caracterizada por la complicidad y la comprensión de algunas medidas poco agradables. La percepción que tienen los pacientes de su pediatra va variando en cada etapa de vida: el lactante teme a la aguja, el adolescente se  incomoda cuando se vulnera su intimidad, pero progresivamente todos van comprendiendo que en su pediatra tienen un aliado y que junto con sus padres este va a constituir uno de los apoyos más importantes para permitirles desarrollarse física y psíquicamente como un adulto sano y fuerte.

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